
La fantasía del cornudo (cuckolding) es frecuente, pero llevarla a la práctica no está exenta de riesgos. Estudios en revistas indexadas y revisiones clínicas identifican posibles consecuencias psicológicas y relacionales, especialmente cuando no hay preparación adecuada.
Riesgos psicológicos
Investigaciones clínicas con muestras evaluadas mediante entrevistas estructuradas (PICI-2) revelan que el 100 % de las personas que practican cuckolding o troilismo presentan al menos 5 rasgos disfuncionales de personalidad, principalmente borderline, narcisista encubierto, masoquista y dependiente. Estos rasgos se asocian a traumas afectivos previos y a un mecanismo contrafóbico que convierte el miedo a la traición en excitación. Comorbilidades frecuentes incluyen ansiedad, trastornos del estado de ánimo y, en casos aislados, riesgo de suicidio.
Riesgos relacionales
Cuando existe ansiedad de apego, miedo al abandono o falta de comunicación, la experiencia puede generar celos intensos, culpa, vergüenza o resentimiento que deterioran el vínculo. Un análisis de Lehmiller y Ley advierte que, sin planificación detallada y alta intimidad previa, actuar la fantasía aumenta el riesgo de insatisfacción y posible ruptura.
Factores que aumentan el riesgo
Los hombres con historial de inseguridad relacional, baja autoestima o estilos de apego ansioso son los más vulnerables. La falta de límites claros o el uso de la fantasía como “escape” de problemas no resueltos puede convertir el placer en distress emocional duradero.
En resumen, la ciencia no califica la fantasía como patológica en sí misma, pero subraya que vivirla conlleva riesgos reales si no se gestiona con madurez emocional y consenso total. La recomendación de los estudios es clara: evalúa tu estabilidad psicológica y relacional antes de dar el paso. Si sientes dudas, un terapeuta especializado en sexualidad puede ayudar.
