Llevábamos un tiempo hablando, siempre vi a aquella hotwife como una mujer refinada con alto estilo y cierta prepotencia, sin embargo cuando logré entablar conversación con ella vía IG, descubrí que por supuesto la elegancia y el estilo le sobraban, pero de prepotente no tenía nada, por el contrario, era muy conversadora con una energía bella en particular.

Desde este contacto empecé a coquetearle muy seguido y nuestras conversaciones se fueron haciendo más largas, se reía mucho con las cosas que le escribía y también respondía con coqueta lujuria a mi doble sentido y los pensamientos que le hacía saber me despertaba.

Luego de esta etapa empezamos a buscar dentro de nuestros tiempos la oportunidad para darle rienda suelta al deseo que ya se había gestado, por esos días ella además tenía la idea de tener sexo en su cama matrimonial con su esposo al lado, por supuesto yo alimentaba esta fantasía con escenarios posibles, nos calentaba muchísimo la idea de además de por fin disfrutar nuestros cuerpos, realizar aquel acto de humillación al cornudo que tenía por marido. Un puente festivo que coincidía con mi cumpleaños, cosa que ella no sabía, me escribió, recuerdo que fue un sábado bordeando el medio día que recibí su mensaje:

– ¿Como estas de tiempo hoy? Mis colegas corneadores entenderán la calentura inmediata que se despierta al leer este mensaje.

– Estupendamente bien, para tí tengo siempre todo el tiempo del mundo, le dije.

Ella respondió:

– Super, déjame yo organizo aquí todo y vienes a visitarnos

En ese punto yo comencé a alistarme, sabía que por fin había llegado el momento, así que hice mi rutina de ejercicios previos, el cuidado alimenticio necesario y el cuidado personal de rigor. Durante el día le hacía saber con mensajes cuánto la deseaba y que ya sentía ese cosquilleo en el estómago previo a un encuentro, ¡una mezcla de adrenalina con arrechera! Finalmente me confirmó cerca de las 4 pm, ya era seguro, me esperaba en su casa donde estaría con su cornudo esperándome para follar delicioso como nos lo habíamos escrito, recuerdo decirle:

– Desde que comencé a leerte tengo una erección que no se baja.

Intercambiamos la información para llegar a su apartamento, la cita fue a las 7 P.M. Pasó el tiempo y me dirigí hacia allá, tomé dos botellas de vino de la cava, unos chocolates que traje de un viaje y arranqué. Cuando llegué a su apartamento volvió la sensación arrechera inmensa con adrenalina. Me anuncié en la recepción, me indicaron por dónde ir y continué, en el ascensor me empezó ese calor que sube desde los pies hasta el cuello, a pesar de la fría noche me sentía abochornado muy caliente. Se abrió el ascensor di unos pasos hasta su puerta, respiré profundo y toqué el timbre. Revisé el celular y me había escrito segundos antes que la puerta estaba abierta que siguiera. Entré con seguridad y cerré la puerta, con el sonido de la puerta ella salió a recibirme.

– ¡Llegaste! me dijo.

Vino a saludarme con un abrazo, se veía divina.

Estaba con un atuendo muy casual, orgánico y natural: una blusa blanca apretada al cuerpo que le entallaba delicioso las hermosas tetas que tiene esa mujer y que me mostraba en fotos como respuesta a mi deseo, unos jeans de bota suelta con desgaste que le hacían ver las caderas anchas y deliciosas, además de acentuar la cadencia de su caminar, estaba descalza, tenía las uñas pintadas de blanco, ese color que simboliza la pureza de una esposa, sus pies color canela hermosos robaron mi atención por un momento hasta que sentí el abrazo, la abracé también le di un beso en la mejilla y me invitó a sentarme.

De la forma más amable preguntó si quería algo, pero yo estaba bien, lo que quería era devorarla allí mismo. Conversamos un poco, le entregue los chocolates y el vino, después de unos minutos me dijo que mientras yo llegaba había ocurrido algo:

– Durante el día estábamos hablando con otra pareja, porque mi esposo tiene que viajar ahora por su trabajo, entonces queríamos hacer algo, luego tú confirmaste y ellos también me confirmaron después, continuó.

– Yo les dije que tú ya venías y ellos dijeron que, por ellos no había ningún problema, solo que la esposa de la pareja no iba a estar con otro chico, que si tú aceptas eso pues no hay inconveniente.

Yo respondí de inmediato que no había ningún problema, que estaba bien. Después de eso ella se emocionó y me dijo que rico, nos besamos delicioso, nuestras lenguas querían comerse, se chocaban con fuerza, más bien se empujaban mientras nuestras bocas eran una sola.

Después del beso me dijo:

– ¡Tú me mentiste!

– ¿Por qué lo dices? Jamás miento, le respondí.

– Me dijiste que desde que hablamos hoy, tenías una erección.

– Eso no es mentira ¿quieres comprobarlo?

– Si. Dijo con lujuria. Sus ojos cambiaron.

Me puse de pie, abrí mi cierre y bajé mi pantalón aún con el boxer puesto, como era apretado y de color blanco se marcaba claramente mi verga bien dura le puse una de sus manos para que sintiera y le dije:

Cuckold News - Relato: Pusimos unos cuernotes de cumpleaños.
Cuckold News – Relato: Pusimos unos cuernotes de cumpleaños.

– Si ves, yo no digo mentiras.

La besé de inmediato, el beso fue intenso pero corto, ella me miró desde abajo se recogió su lindo cabello negro y lacio, me bajó el boxer y se dispuso a mamarlo de una forma espléndida y deliciosa, recuerdo mucho verla mirándome la verga muy concentrada y pasando la punta de su lengua por el frenillo de mi pene y detenerse en la punta del glande y luego tragarlo todo hasta el fondo una y otra vez. Mientras lo hacía yo la tocaba y le empujaba la verga, hasta que me dijo:

– Vamos a la habitación.

Le pregunté con malicia y mucha lujuria:

– ¿Allá está tu esposo?

– Si, está dormido descansando, por qué ahora tiene que viajar.

Yo ya estaba muy caliente y ella también; llegamos al dormitorio, le quité la ropa, ella tenía una lencería blanca deliciosa, el encaje le adornaba la piel muy rica y por fin veía ese culo en vivo y en directo como había imaginado tantas veces, mi ropa había quedado en la sala tirada junto al sillón, yo estaba listo. En efecto su cama matrimonial muy grande, tenía reposando allí a su cornudo, se veía que era un hombre enorme, de unos 1.87 y de contextura muy gruesa, de esos hombres que parecen un oso al verlo, dormía el buen cornudo.

La habitación tenía una luz de lámpara tenue que me dejaba ver cada tramo de piel, la besaba mientras le metía los dedos y jugaba con su vagina, la humedad envolvía mis manos y mi boca después de cada beso, chupaba sus tetas con intensidad, tocaba internamente la pared frontal de su vagina, como haciendo una media luna, ella enloquecía, se estremecía, todo esto acostados junto al cornudo que aún no daba muestras de notar nuestra presencia

– Ponte un condoncito. Me dijo ella llevada de la arrechera.

Me paré a ponérmelo y le mostré como lo hacía, mostrándole que ya estaba listo para metérselo, ella levantó las cobijas y me dijo ven aquí, al levantarlas él despertó aún sin entender, aparentemente, lo que estaba pasando, yo me abalancé sobre ella besándola y dejando que nos arropará para quedar los tres bajo el mismo calor, me miró y me preguntó:

– ¿La tanga se quita, o se corre?

Yo le dije:

– ¡Se corre!

¡La penetré, ese primer gemido es la puerta al calor intenso de cornear! Empezamos a culear con un ritmo delicioso, ella pidiendo y yo dándole, nos entendimos muy bien, mientras tanto el cornudo fue reaccionando y se concentró en la escena sin participar, yo le daba y ella pedía, le pedí que se pusiera en cuatro mientras lo hacía, miró al marido y le preguntó:

– ¿La tanga se quita o se corre?

– Se quita. Dijo él.

Acto seguido él le arrancó la tanga, ella paró el culo para que yo lo volviera a meter, así la clave de nuevo, la nalgueaba, ella pedía que lo hiciera más duro, seguimos un rato, le fui dando la vuelta sin sacárselo, clavándola por momentos en la pose en la que quedaba al intentar darle vuelta, al final quedamos en posición de misionero ella con cabeza sobre el vientre enorme de su marido, yo con la mirada levantada, contemplando la escena, buscando el clímax de ella primero, ella respondiendo a la búsqueda hasta que llegó en gemidos y humedad, luego aumente la intensidad, buscando ahora mi orgasmo al compás de su cuerpo y su voz, que enloquecida de placer reclamaba mi semen para ella, por largo tiempo el marido era completamente ignorado como un mueble más en la habitación.

Finalmente, los dos llegamos, nos besamos como dos novios iniciando una relación, con mucha pasión y delicadeza, ella me invitó a una ducha, sacó dos toallas y fuimos a bañarnos juntos entre besos y caricias, no hubo sexo en el baño. Luego dijeron que el cornudo debía alistarse para irse, mientras eso pasaba fuimos a la sala a tomar unos vinos, a conversar, reírnos y contarnos cosa. Ella atenta de la pareja que venía desde su celular, en un momento expresó:

– ¡Llegaron!

Abrió la puerta y allí estaban, una pareja que asumo estaría sobre los 45 años, el hombre elegante pero fresco, la chica muy sexy de unos 1.67 de estatura con un cuerpo escultural, muy amables empezamos allí a compartir el vino entre todos, a contar anécdotas, entonces mi hotwife y protagonista de este relato dijo:

– Vamos y seguimos hablando en la cama, es térmica, aquí hace frío. Todos seguimos la idea y nos fuimos a la habitación, el esposo estaba listo para irse, minutos antes había salido a presentarse con la pareja.

Cuckold News - Créditos a @cople_leb en X
Cuckold News – Créditos a @cople_leb en X

– ¿Como así te vas? Preguntaron.

– Si, tengo que viajar por trabajo.

– Pero como así, entonces hay que aprovechar, respondieron.

Y ella dijo:

– ¡Ay sí que rico!

Ella siempre me tuvo cerca como si fuera su protegido, me tenía a mí de la mano, me preguntaba que cómo estaba, muy atenta. En ese momento, teniéndome de la mano se besó con el chico de la pareja y todos en la habitación concentramos allí nuestra mirada. El beso se puso sexual, se comenzaron a tocar, él la quería clavar, yo le tocaba las tetas y participaba de a poco, todos mirábamos. En un momento la chica de la otra pareja se desnudó las tetas para tocárselas, unas tetas hermosas, bien paradas, de gran tamaño, la atención seguía en ellos, el la desvistió le sacó la tanga y le dijo que se la iba a chupar, pero se detuvo y nos miró tan cercanos, preguntó:

– ¿Ustedes ya culearon?

– Respondimos que sí, con la verdad.

El dijo:

– ¡Agh, es que no se la puedo chupar si ya lo han metido antes perdón!

Yo le dije, no hay problema y procedí yo a chupar la cuca deliciosa de mi hotwife, él por su cuenta la puso a mamar y comenzamos une delicioso trío HMH, mi hotwife estallada de placer, la esposa ya toda pelada dejaba ver su piercing en el clitoris mientras se frotaba y se daba dedo en un extremo de la cama, mirándonos hacerlo. El cornudo observando de pie en un rincón, de nuevo como un mueble más, esa imagen, esa escena de humillación y sexo me prendía mucho y cuando me tocaba clavarla le daba con locura, sin medir límites, le estaba encantando que la agarrara del cuello mientras lo hacía, después de un rato llegamos él y yo, descansamos entre las risas casuales que acompañan ese momento. La esposa se abalanzó sobre mi hotwife, ahora era el turno de ellas. En ese momento el cornudo se despidió, ni siquiera le tocó un besito de despedida de su esposa, solo dijo:

– Chao, ya tengo que irme.

Se fue, casi que pasó desapercibido por la escena. Ahora el esposo de la pareja y yo veíamos el espectáculo, la calentura subió de nuevo y nos volvimos a unir, él con su esposa y yo con mi hotwife. Después era prácticamente todos contra mi hotwife, no le toqué ni un pelo a la otra chica, como era el acuerdo. Exhaustos nos acurrucamos a ver a la pareja teniendo sexo hasta llegar, luego quedamos todos dormidos en aquella cama matrimonial. Ya casi llegando el amanecer, un par de horas después ellos se levantaron, se despidieron de ambos y se fueron. Continuamos durmiendo juntos, yo allí en aquel lecho desperté con esa erección mañanera y empecé a abrazarla, ella me respondió, nos tocamos, nos besamos nos chupamos, y me dijo:

– ¡Ponte un condoncito!

Me lo puse y nos pegamos un polvo rico y largo mañanero, al terminar le dije:

– Me acabas de dar uno de mis mejores cumpleaños

– ¿Estás cumpliendo años? Respondió.

– Si pues es mañana, pero mira que lo empezamos a celebrar desde ayer.

– Ella me dijo, entonces quédate hasta mañana y me ayudas a montar los adornos de navidad.

Y así fue, pasamos el fin de semana juntos, follando por doquier, ayudándole con sus cosas de la casa, su amante cumpliéndole como macho mientras su esposo viajaba por trabajo. Una deliciosa experiencia.

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